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Test de la mujer y el sexo
¿Es usted una mujer capaz de disfrutar del sexo?
¿Lo espera todo de su pareja o se juega a la par de él?
¿Conoce los resortes para renunciar a un compañero cuando está deprimida?
¿Sabe manejar las palabras, los besos, los ruidos y las caricias?
Si quiere evaluar su calidad de amante, no se pierda este test.
¿Cuál es su medida como amante?
¿Qué sismógrafo puede registrar sus pulsaciones sexuales?
Cuando está con su hombre, ¿hasta qué punto los sentimientos de vergüenza o de agresividad boicotean el placer?
¿Disfruta plenamente o todavía le queda por descubrir un paraíso al que solo acceden algunas elegidas?
Si usted es una mujer que se mantiene alerta con respecto a todo lo que pueda mejorar su sexualidad, sin hacer trampas, realice este test:
Contacto y aproximación
1. Cuando conozco a alguien me interesa…
- Reírnos y charlar los dos, sin que ninguno polarice la charla.
- Prefiero que hable él.
- En general llevo la batuta en la conversación.
- Me gustaría llegar a expresar más de lo que puedo decir.
2. Cuando soy amiga de un hombre…
- Soy la confidente ideal; oigo sus penas de amor con otras y le doy consejos infalibles.
- No cultivo amistades masculinas. Ellos solo quieren cama, cama y cama.
- Soy buena amiga pero cada tanto la escena sexual flota en mi fantasía cuando estoy con él.
- Es muy raro que mi amigo me haga una propuesta sexual, velada o directa; yo sé como poner barreras inamovibles.
3. ¿Cercanía o distancia?
- Duermo siempre desnuda.
- Compartir una toalla con mi pareja es imposible.
- Cuando se ama, se comparte todo.
- Me divierte que en algunos países los hombres se besen al saludarse.
Los preludios
1. Si en mi compañero no se produce la erección, yo…
- Me deprimo y para no hacérselo saber, me doy vuelta y me quedo dormida.
- Busco indicios de su infidelidad, me da rabia y entonces le reprocho su falta de “entusiasmo”.
- No dramatizo la situación; me pongo tierna y continúo mimándolo y diciéndole palabras amorosas. Si en medio de ese ambiente cálido, no se recupera, sigo el juego amorosamente.
- Me siento en la cama y hablo con serenidad acerca de consultar con un médico sexólogo.
2. Mi cuerpo, su cuerpo…
- Yo me dejo tocar, explorar, admirar. Ese es mi papel.
- Prefiero tomar la ofensiva y ser quien busque indague acaricie y olfatee.
- Me dejo tocar y admirar. Pero yo también hago lo mío.
- Cuanto más breve es este toqueteo preliminar, mejor.
3. Las fantasías
- Siempre pienso que soy violada, eso me libera de culpas.
- Imagino a veces un menaje a tríos con dos hombres; uno de ellos, mi pareja.
- Sueño que conquisto un play-boy, un ídolo deportivo o un actor.
- A veces siento que me disuelvo. Mis fantasías son cambiantes…
4. Las palabras
- Emito algunos grititos apagados, rumores, ruidos no verbales. Y nada más para que él no piense que he perdido el control.
- Me encanta berrear y hablar “sucio”, si así lo siento.
- Le digo a él qué es lo que me da mayor placer y le pregunto que espera de mí en ese sentido.
- Quedo enmudecida, lo que me pasa es para mí nomás. Me aterroriza la posibilidad de que otros me oigan.
5. Besos genitales
- Lo disfruto como un entremés revitalizador y propongo que el juego sea mutuo.
- Lo disuado con suavidad, porque temo quedar muy expuesta. Además tengo dificultad en excitarme, y también excitarlo a el oralmente.
- Me encanta el sexo oral, lo prefiero a otras modalidades de orgasmo
- Todo eso es perversión, lo rechazo frontalmente.
6. Las posturas
- Conozco y practico tres, el arriba y yo abajo; viceversa y una tercera. La más atrevida. La de la vaca: yo en cuatro patas mientras el me monta como un búfalo. ¿Hace falta más?
- Desde el principio nuestra postura favorita fue la de el arriba. El goce es así pleno; no encuentro nada más deslumbrante cuando introducimos variaciones.
- Mi predilecta es la postura de la amazona: yo arriba, y el abajo.
- Juntos pasamos revista a todas las variantes que propone el kama Sutra (libro sagrado del sexo de los hindúes). Lo encontramos muy gratificante. Por ejemplo me fascina adoptar la postura del loto, una pierna sobre la otra, ambas levantada y que mi hombre me penetre.
El clímax
1. Estoy convencida de que…
- Todo encuentro erótico debe culminar con una penetración
- Solo alcanzo el orgasmo cuando el pene de mi compañero está completamente erecto.
- Si el juego preliminar ha sido rico y prolongado, puedo alcanzar varios orgasmos en meseta escalonada, o uno solo, muy satisfactorio también. Acostumbre a mi pareja a no retirarse abruptamente, así me puedo gratificar con un clímax extra, después de su eyaculación.
- Me encanta contabilizar mis orgasmos, es como si estuviera en una competencia deportiva.
2. En cuanto a los tiempos...
- Me siento decepcionada si los dos no llegamos al clímax en el mismo momento.
- Dejo q las cosas sucedan, aunque no sean sincrónicas.
- Juego una carrera para llegar a uno o varios orgasmos antes que el.
- Estoy tan pendiente de su goce que a menudo todo termina antes que yo obtenga placer.
3. En cuanto al lugar...
- Casada o soltera solo el cuarto de un hotel me parece excitante.
- Únicamente en el sacrosanto dormitorio conyugal.
- Al aire libre en un bosque o en una playa solitaria.
- Cualquier lugar, si la circunstancia es propicia, bajo la ducha, en la cocina, mientras se queman las tostadas para el desayuno, sobre la alfombra del living, mientras los chicos juegan afuera, en el sofá de la cocina de mi marido cuando se han ido todos los demás.
4. Sobre la masturbación..
- A veces cuando esta ausente mi marido me masturbo sin culpa. Es como un ansiolítico natural.
- Es una práctica adolescente que abandone ya hace mucho.
- Forma parte del preámbulo erótico. Acostumbra y con placer, a apropiarse del propio cuerpo y de sus sensaciones.
- Nunca llego al orgasmo sino me masturbo.
5. Acerca de la frecuencia
- Tengo relaciones frecuentemente, cada vez que lo deseo
- Dos o trsa veces por semana.
- Una vez por mes.
- Nunca o casi nunca. O una vez cada dos o tres meses.
6. Días prohibidos
- Casi no los hay para mí. Al estar con la menstruación siento inflamada la vulva y eso intensifica mi deseo. No me prohíbo del coito entonces. Además lo practique hasta el octavo mes de embarazo.
- Los días previos a la menstruación y durante la misma, no puedo tener relaciones. Las experiencias que tuve resultaron muy dolorosas. Si quedo embarazada, solo practicare el coito hasta el tercer y cuarto mes.
- Estar con la menstruación no me impide tener relaciones. En cambio apenas supe que estaba embarazada, suspendí el coito vaginal. Ayudaba a que mi marido se masturbara, hasta que nació el bebe. Yo me debía por entero a el durante la gestación.
- Como no mantengo relaciones regulares, nunca me puse a considerar estas cosas, ¿Para que?
¿Con quien gozo más?
- Aun espero la gran emoción.
- Con un hombre que fue o es mi pareja estable. A veces compartiendo en profundidad otras cosas, el sexo surgía con un goce inesperado. Si ya no tengo esa pareja, confío en poder reeditarla.
- Con un hombre lleno de atractivo y misterio, al que conocí fugazmente. Nadie pudo igualarlo.
- Con alguien que jamás concretará nada conmigo. Esta casado y no quiere divorciarse.
- PUNTAJE -
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